Negrón era un tipo blanquísimo, alto y panzón, siempre perfectamente afeitado y peinado, tenía un aroma a lavanda particular, al menos para mi.
Pero lo mas llamativo de Negrón, como gustaba le llamáramos, era su personalidad; un chiste fino a flor de labios, la palabra adecuada en el momento justo. No fui su alumno, pero no pude evitar acercarme a él permanentemente como la mayoría de sus alumnos en los recreos y las actividades extras; escuchar sus cháchara y sus imitaciones de los padres paules era una delicia, un momento que, con el tiempo, nos damos cuenta es imborrable. Negrón hacía en clase lo que le daba la gana, tenía un método particular de enseñanza, que lo hacia querido y a la vez temido, era un tipo avanzado a su época, y mire que cuando le dió clase a mi generación ya tenia varias mas enseñando.
Pero el ciclo de la vida también se cierra para esos personajes, y me voy a remitir a lo escrito por alguien quien sí fue su alumno y amigo cercano... ¨A principio de año amanecí soñando con su persona y le llamé para saber de su vida. Noté que estaba cansado. Retirado de la educación privada por problemas con sus piernas y relegado a vivir de la pensión oficial. Me dijo que estaba cansado y que vivía gracias a uno de sus hijos triunfando fuera de nuestras fronteras. ¨
¿Cuantos Negrón tenemos en las escuelas de nuestro país?, ¿cuantos hombres y mujeres entregados a una labor absolutamente noble e imprescindible, y que solo con sacrificio propio logran salir adelante, mal pagados y social y profesionalmente mal vistos?.
Ruego porque en el futuro las aulas estén repletas de Risas, de ciencia, de arte, de temor a los exámenes, de ganas de aprender, en fin, como en una clase con Negrón.
FS

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