Decir que Juan Pablo II era un hombre de derecha es una absoluta falsedad. Sin embargo, y preclaro en el momento histórico en el cual le toco actuar, entendió que los regímenes comunistas, que estaban decayendo producto de su incapacidad en el hecho de llevar progreso y satisfacer las necesidades de sus ciudadanos; coartaban la libertad de decidir, de pensar, y sobretodo de emprender económicamente y con ello impedían la posibilidad de progreso del hombre y de la nación.
Bajo el conocimiento, y en buena medida, el impulso del papado de Wojtyla, cayeron los regímenes comunistas de su natal Polonia en principio, luego el bloque soviético y de la Alemania Oriental. Sucesos a partir de los cuales la humanidad experimenta uno de los procesos de desarrollo económico, tecnológico y de impulso social mas grande en la historia conocida. Con carencias, errores, injusticias sin duda, pero con avances para casi todos los rincones de la humanidad.
El momento histórico de Bergoglio y su papado es otro, en el cual la iglesia debe sobrevivir y buscar crecer (como lo hace cualquier institución que decida permanecer en el tiempo). El surgimiento de las izquierdas en buena parte del mundo, asentada fuertemente en Latino america, y tomando fuerza en España, Grecia, Turquía (aun cuando sea esencialmente musulmana), que se enfrenta a movimientos muy parecidos a la ultraderecha que surgen en Francia con Le Pen y el recientemente elegido Trump en los Estados Unidos Con Rusia y China como aliados de quien necesite aliarse. Bergoglio tiene el perfil idóneo para erigirse como figura de una de esas tendencias, en este caso la izquierda y los miembros del Vaticano lo eligieron con ese fin.
En el dia de hoy, y en medio del II Encuentro Mundial de Movimientos Sociales y Populares que se celebra en Bolivia (uno de los asideros de la izquierda del siglo XXI en Latinoamerica), y mas alla de frases oxidadas como que el dinero es el "estiércol del demonio" y amparándose en la manipulada exigencia de la protección al ecosistema y la desigualdad social, Francisco I llamo a la humanidad a prevalecer en la exigencia del pobre (sin mencionar en ningún momento que salga de la pobreza, solo en dignificarlo), y como tal abogo por “el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales”, y las formas de economía popular y producción comunitaria; frases que parecen sacadas de los manifiestos de los gobiernos de izquierda latinoamericana.
El Vaticano de Francisco I gira en torno a la izquierda, la Iglesia escogió ese destino histórico ante un momento coyuntural, el tiempo y los hechos ubicaran su responsabilidad ante los errores que ese sistema presenta y que han sido comprobados una y otra vez, solo por ampararse en el pobre que, ciertamente, de mente, espíritu o de posición social, sigue siendo mayoría en el mundo.
Juan Pablo II se fue por el camino espinoso, Francisco I se esta yendo con la marea, veremos si se le convierte en Tornado.
Bajo el conocimiento, y en buena medida, el impulso del papado de Wojtyla, cayeron los regímenes comunistas de su natal Polonia en principio, luego el bloque soviético y de la Alemania Oriental. Sucesos a partir de los cuales la humanidad experimenta uno de los procesos de desarrollo económico, tecnológico y de impulso social mas grande en la historia conocida. Con carencias, errores, injusticias sin duda, pero con avances para casi todos los rincones de la humanidad.
El momento histórico de Bergoglio y su papado es otro, en el cual la iglesia debe sobrevivir y buscar crecer (como lo hace cualquier institución que decida permanecer en el tiempo). El surgimiento de las izquierdas en buena parte del mundo, asentada fuertemente en Latino america, y tomando fuerza en España, Grecia, Turquía (aun cuando sea esencialmente musulmana), que se enfrenta a movimientos muy parecidos a la ultraderecha que surgen en Francia con Le Pen y el recientemente elegido Trump en los Estados Unidos Con Rusia y China como aliados de quien necesite aliarse. Bergoglio tiene el perfil idóneo para erigirse como figura de una de esas tendencias, en este caso la izquierda y los miembros del Vaticano lo eligieron con ese fin.
En el dia de hoy, y en medio del II Encuentro Mundial de Movimientos Sociales y Populares que se celebra en Bolivia (uno de los asideros de la izquierda del siglo XXI en Latinoamerica), y mas alla de frases oxidadas como que el dinero es el "estiércol del demonio" y amparándose en la manipulada exigencia de la protección al ecosistema y la desigualdad social, Francisco I llamo a la humanidad a prevalecer en la exigencia del pobre (sin mencionar en ningún momento que salga de la pobreza, solo en dignificarlo), y como tal abogo por “el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales”, y las formas de economía popular y producción comunitaria; frases que parecen sacadas de los manifiestos de los gobiernos de izquierda latinoamericana.
El Vaticano de Francisco I gira en torno a la izquierda, la Iglesia escogió ese destino histórico ante un momento coyuntural, el tiempo y los hechos ubicaran su responsabilidad ante los errores que ese sistema presenta y que han sido comprobados una y otra vez, solo por ampararse en el pobre que, ciertamente, de mente, espíritu o de posición social, sigue siendo mayoría en el mundo.
Juan Pablo II se fue por el camino espinoso, Francisco I se esta yendo con la marea, veremos si se le convierte en Tornado.

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